
Al otro día entré a curiosear en una droguería. Desde luego, ahora la gente se mete lo que sea. Si al final todo pasa de moda: la ropa, las drogas, las gafas de pasta, los coches antíguos. Al final todos somos clones de algo que realmente no existe. Pero yo no. Yo soy tan rara que a veces me pregunto si de verdad me gusta ser así, o soy así porque tengo real obsesión con ser diferente. Ayer, sin ir más lejos, conocí a alguien especial. Yo estaba de turismo sola en Segovia y le pregunté a una chica si me podía hacer una foto con el acueducto, y ella, sin más, se acercó a mí y alargó el brazo para hacernos una foto a las dos caras, con el acueducto de fondo. El final de la historia no lo cuento porque acabó en la cama. Si ser normal es eso, yo quiero ser totalmente corriente, una Don Nadie, un clon suyo.
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