6 dic 2010

Miguel


Miguel entró enfadado en casa y Clara olió su nostalgia desde la cocina. La casa se llenó de una peste a amargura y pena con un ligero toque de tristeza.
- ¿Qué te pasa, cielo?
- Dos cosas: primero, no soy tu cielo; y segundo, me han dicho que no puedo ser policía porque soy demasiado bajito. Toda la vida soñando con una mierda imposible.
- Dos cosas: primero, anoche yo era tu cielo y tenía muchas estrellas; y segundo, ser bajito no es malo, puedes llenar mi ombligo de agua y darte un baño, o bailar el julajop -nunca se le dió bien el inglés- con la sortija de compromiso con la que me pidas que sea la mujer de tu vida, o tirarte por el tobogan de mi espalda, o algunas cosas de esas.
- Muy graciosa, cielo.

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Y en medio de la tormenta, me vi a mi, de
pie, observándola.