22 oct 2010

Berta


Querido diario:

Hoy ha sido un día espantoso. No me gusta que se rían de mi, no me gusta nada. Se ríen porque soy más lista y más guapa, y tienen envidia. O eso quieren aparentar. Lo que en realidad pasa, es que soy feliz y ellos no. Porque con ocho años que tengo, tengo una inteligencia mucho mayor que la de muchos matemáticos (y ni que decir tiene que cien veces mayor que la de los primates que trabajan en Intereconomía) y un don de palabra que ya quisiera Su Majestad, don Juan Carlos. Soy feliz, tengo alegría, motivaciones y dos padres estupendos que se quieren y me quieren muchísimo a mi y a mi hermano; Algo que Manuel Robles, el Jaime Peñafiel de mi clase, no es capaz de entender. ¿Cómo alguien tan pequeño puede ser tan intolerante? Bueno, alguien que dobla la capacidad mental del magnífico Punset puede permitirse estar por encima de las burlas de un niño ignorante, educado por padres homófobos, racistas y beatos. Hoy, he sido casi incapaz de soportar cuando ha dicho: "Por lo menos, mis padres son personas". ¿Me he perdido algo? ¿Desde cuándo los cerdos son humanos?

3 comentarios:

Y en medio de la tormenta, me vi a mi, de
pie, observándola.