10 nov 2010

Mario


- Papá, hoy un niño me ha pegado.
- ¡Dime quien! Te habrás defendido, ¿no?
- No... Es que es muy alto, papá.
- ¿Y qué más da? Si te pega, le pegas, y punto.
- Me da miedo.
- A mi tambien me dan miedo los niños que exprimen limones.
- Pero él no bebía limonada, él me empujó muy fuerte y me dió un puñetazo en el brazo.
- Verás hijo, hay personas que no tienen casi corazón. Casi, porque están vivas, y la parte proporcional que se encarga de encender los ventrículos, sí que funciona.
- ¿Qué es un ventrículo?
- Es la parte del corazón que bombea la sangre. Pero la parte amorosa la tienen muerta, asesinada, torturada y vacía. Sólo hay que ver cómo hacen limonada. Exprimen el medio limón hasta que se ha quedado hueco, arrugado, flácido, y vacío como su corazón. Y luego lo exprimen más. Y venga a torturarlo. Y más torturas. Y hasta que prácticamente no está desintegrado no pasan a su nueva víctima.
- No lo entiendo. Yo no soy un limón, ni he bebido limonada hoy.
- Quiere decir que eso es lo que tiene la maldad, que la mayor parte del tiempo es insaciable.

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Y en medio de la tormenta, me vi a mi, de
pie, observándola.