La leche esta caliente. Lo ha hecho a propósito. Ella sabe que me gusta fría, que si no, me sabe a vaca. Lo hace porque no me aguanta, y su venganza es el desayuno. Pues no se va a salir con la suya: me la voy a beber, no voy a rechistar, ni un poquito. Maldita madre de broma. No sé qué ve papá en ella.
- Ay, perdona bonita, te gustaba fría, ¿no? Lo siento, esta me la bebo yo, toma otro vaso.
No me creo que haya sido sin querer.
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